Rayo 1-2 Barcelona, Copa del Rey: resultados, goles y resumen

El conjunto catalán evita el ridículo y una nueva prórroga gracias a Messi y De Jong.

FERNANDO VÁZQUEZ
logo

De ese aliento que solamente el talento puede dar, un soplido que puede parecer tenue pero que puede alejar hasta las nubes más amenazantes del cielo, esas que incluyen una tormenta perfecta, con rayos incluidos. El Barcelona sopló, esta vez, le alcanzó para evitar el ridículo.

La escuadra blaugrana venció por 2-1 al Rayo Vallecano en los Octavos de Final de la Copa del Rey en un partido en donde sufrió demasiado y tuvo que venir de atrás.

Los rayos de la tormenta azotaban a los catalanes quienes estrellaban balones al travesaño como si se tratara de una profecía apocalíptica. Griezmann y Puig lanzaron envíos que, con desvío incluido, acabaron en el palo. El canterano sufrió especialmente con un balón que no acabó en la meta de forma increíble.

Nadie duda que Trincao evita la pereza en el campo, pero la lucidez no es lo suyo al momento en el equipo que dirige Ronald Koeman, peor aún, se le vio con unas revoluciones a años luz del trueno, ya ni se diga del rayo. Busquets por su parte, intentaba multiplicarse hasta donde el físico le alcanzara en mitad de la cancha.

Pero sería Lenglet en el complemento quien sacaría un par de canas en la cabellera rubia de Koeman al verse mal en la jugada que abrió el marcador por conducto de Fran García quien simplemente llegó a empujar de frente al marco.

Los fantasmas volvieron a aparecer, una nueva prórroga aparecía en el horizonte del Barcelona. El estratega holandés ordenó tres cambios, más por presión que por convicción, pero el talento salió a flote. Lionel Messi igualaba los cartones a los 69'.

Casi en una calca del gol anterior, Frenkie De Jong se encargaría ahora de cerrar la pinza para rematar de frente al marco. El mediocampista tuvo la confianza de pisar el área contraria de nueva cuenta, una cualidad que poco a poco aparece en el ex del Ajax. La "normalidad" volvía y el Barcelona soplaba con su último aliento los nubarrones del huracán.