Momento 4: 'Bi' ante Pumas

En 1988 América vence por segunda ocasión a Pumas y consigue su cuarto título en la década del 80

REDACCIÓN
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Pocas cosas más hermosas en el futbol que ganarle un título a tu acérrimo rival. Mucho más hermoso si tienes tres antagonistas y a los tres los has doblegado para levantar campeonatos de Liga.

Pues América tiene marcador a favor en Finales con Clásicos: 1-0 a Chivas, 2-1 a Cruz Azul y 2-1 a Pumas. Por eso llegamos al momento 4 de los 100 mejores del Centenario del club, la Liga de 1988 que fue la segunda lograda ante los universitarios.

Las Águilas vivían la gran época de su historia, mientras Pumas contaba con un equipo protagonista y canterano que hoy extrañan sus seguidores.

El dulce triunfo coronó la temporada 87-88, que las Águilas dominaron en la tabla general con 55 puntos, cinco más que el segundo lugar Leones Negros de la U. de G.

En los Cuartos de Final el equipo de Jorge Vieira despachó al Puebla con global de 6-2.

Luego llegó la famosa y polémica Semifinal ante Morelia. Después de dos partidos el global estaba 4-4 y en los tiempos extra los Ates anotaron en el Estadio Azteca, aunque luego igualarían las Águilas. El desconocimiento del reglamento hizo pensar que los michoacaons tenían el pase a la Final por su tercer gol como visitante.

Pero ese criterio desparecía en la prórroga, así que tuvieron que tirarse penales y América se impuso 3-1.

En la Finalísima se encontró con su incompatible rival capitalino. Pumas ganó la ida 1-0 con pena máxima de Luis Flores.

Pero el 3 de julio de 1988 fue la revancha en el Coloso de Santa Úrsula. Gonzalo Farfán se despachó con dos goles, Adrián Camacho hizo uno más y Antonio Carlos Santos garantizó el campeonato con un tiro penal.

Fue un 4-1 contundente y 4-2 global que valieron para el cuarto título de la década, el segundo ante el antagónico Pumas, el sexto de la historia, todo dentro de los mejores años de la institución.

Victoria categórica e incontestable que ocupa el número 4 dentro de los 100 mejores momentos en la historia del Club América.

Y desde aquí un reconocimiento a mi padre, Tomás Mendoza Piña, que la tarde del juego de ida con el 1-0 en contra nos aseguró a mi hermano y a mí que América ganaría la vuelta 4-1 porque ya había leído el periódico del futuro 4 de julio. Vaya cara que pusimos cuando el marcador, tres días después, fue justamente como lo había adelantado mi santo padre.