América enseña el camino

El Club América firmó en 2000 con la primera gran participación de un equipo mexicano en la Copa Libertadores y sentó precedente para las futuras ediciones

REDACCIÓN
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México empezó su andar en la Copa Libertadores en 1998. El Club América fue uno de los elegidos para representar al futbol mexicano en el certamen más prestigioso del continente y si bien desde su primera incursión causó revuelo al llegar a Octavos de Final, fue en su segunda expedición sudamericana cuando presentó definitivamente sus cartas credenciales en Conmebol.

Con una actuación para el olvido en 1999 por parte de equipos mexicanos, los de Coapa tenían la responsabilidad de representar al país por segunda vez. Tras sortear una Fase Previa de clasificación para dejar en el camino a los venezolanos Táchira e Italchacao, América se instalaba en el Grupo 3 de la Copa Libertadores.

Si hubiera que resumir en una palabra lo que significó aquella Fase de Grupos sería: inolvidable. Las Águilas debutaron derrotando nada más y nada menos que al Corinthians de Brasil, el vigente Campeón del Mundo, título recién conseguido semanas antes.

La ronda incluyó también una goleada bíblica a un grande del futbol paraguayo: el Olimpia, que en su visita al Estadio Azteca tuvo que recoger la pelota desde el fondo de su meta en 8 ocasiones. Un resultado que todavía carcome la memoria colectiva en Asunción. Los azulcrema también se dieron el lujo de irse invicto ante la Liga Deportiva Universitaria de Quito (triunfo en Ciudad de México y empate en la "Casa Blanca" de la capital ecuatoriana).

América se convertiría en el primer equipo mexicano en superar la Fase de Grupos por segunda vez en Copa Libertadores, y la historia no quedaría en eso. Junto con Atlas, sería el primer conjunto nacional en ganar una Llave de la Fase Final en este torneo. Para los Octavos de Final, los de Coapa enfrentaron a uno de los grandes favoritos para alzar el trofeo en aquella edición: los Diablos Rojos del América de Cali colombiano.

El conjunto cafetalero, invicto en la competencia, salió derrotado en la ida en el Estadio Azteca y, amenazas de por medio, la escuadra mexicana se enfrentó a la hostilidad del Estadio El Campín para la vuelta en un encuentro que será recordado por la ovación que la afición local brindó a Cuauhtémoc Blanco.

Atlas quedó eliminado en Cuartos de Final, pero el América venció categóricamente en la misma instancia a otro grande, ahora de Bolivia: el Bolívar. Las Águilas alcanzaron una altura mayor que la de la Ciudad de México y La Paz juntas para vencer en los 2 encuentros al conjunto celeste. El clímax de la competencia llegaría en Semifinales, con Boca Juniors de Argentina como próximo rival.

Los "Xeneizes" parecían finiquitar la eliminatoria desde la ida al vencer 4-1 en La Bombonera, pero el Club América, fiel a su historia, no iba a permitir la muerte de la llave tan fácilmente y regaló uno de los encuentros más dramáticos en la historia de la Copa Libertadores. Un pasado ligado al River Plate hizo que José Luis Calderón ofreciera un encuentro memorable aquel 7 de junio de 2000, no solamente por lograr un doblete a los 12’ y 81’ sino por su desempeño general que a la fecha todavía sueñan Carlos Bianchi y sus pupilos.

Las anotaciones de "Calderas" y una más de Fabián Estay a los 68’ ponían a los dirigidos por el histórico Alfredo Tena en la definición de penales, con una inercia positiva; no obstante, un descuido en la defensiva hizo que Walter Samuel anotara el único gol de un Boca Juniors prácticamente inexistente en el Estadio Azteca. América conseguía que la bandera nacional quedara entre los 4 mejores del continente. México tendría más Semifinalistas en Copa Libertadores (América repetiría la hazaña en más ocasiones) e incluso Finalistas, pero aquellas Águilas del 2000 enseñarían el camino y la forma en cómo se debe jugar el torneo más importante del continente.