'Ruso' Zamogilny | Chícharo, sin diminutivos

Se me hace imposible hablar en pequeño de un futbolista que ha demostrado ser gigantesco.

logo

Dice una frase bastante popular que los apodos no se eligen, te los ponen. En el caso de Javier Hernández se lo heredaron y yo debo confesarles que nunca me ha gustado llamarle Chicharito.

No me agrada el diminutivo, aunque entiendo perfectamente que ya es su marca registrada e incluso tiene la ventaja de que por su calidad de 'único' o muy poco común, le impide ser confundido con otros futbolistas, como suele pasarle a algunos.

No sé a ustedes, pero a mi se me hace imposible hablar en pequeño de un futbolista que ha demostrado ser gigantesco. Para mi es y será siempre 'El Chícharo'.

Publicidad

Ser hijo de un gran jugador no solo genera muchas expectativas en la afición, sino que implica una carga para el mismo futbolista.

Javier ha logrado superar cada obstáculo con base en una mentalidad a prueba de balas, primero para llegar al profesionalismo en un club tan mediático e importante como lo es el Guadalajara y luego, partido a partido, sumando goles y memorables actuaciones que fueron elevando su prestigio hasta colocarlo en un lugar de privilegio.

Su paso por las ligas europeas más competitivas y por clubes de primer nivel nos permite decir, sin duda, que Javier Hernández está en el top cinco de los futbolistas mexicanos más importantes de la historia.

Publicidad

'El Chícharo' ha demostrado desde un principio sus maravillosas condiciones futbolísticas como goleador, pero con el correr de los años, con mucho trabajo, sumando entrenamientos y experiencia europea, fue potenciando estas condiciones para hacerlo crecer como futbolista.

Desde hace algunos años se involucra cada vez más en el juego ofensivo (como contra Estados Unidos, por ejemplo), ha mejorado su juego de poste, sus controles son más limpios, se desmarca tal vez con menor velocidad que hace algunos años, pero ahora lo hace con mayor inteligencia, manifestando un claro crecimiento en el entendimiento del juego.

Incluso hoy puede caer en zonas muy lejanas a su sector de influencia y puede resolver correctamente.

Ha evolucionado como jugador y sigue marcando goles aquí y allá, sobre todo cuando se pone la camiseta verde.

Su maravillosa capacidad goleadora lo ha transformado en el máximo anotador en la historia del Tri y con su gol contra EEUU llegó a 52 tantos. Uno más a la cuenta de muchos otros que seguramente vendrán, ya que su carrera en selección todavía tiene cuerda para varios años más.

Es cierto que de un tiempo para acá se ha hablado de Javier mucho más por lo que hace fuera de la cancha y que sus últimos años han sido de altibajos futbolísticos, pero ya con sus 31 años y pasando un momento personal de plenitud por tener la dicha de ser papá, no dudo que el 'Chícharo' encuentre esa motivación extra necesaria para volver a su nivel.

Publicidad

La vida le ha puesto un nuevo reto en el camino, su llegada al Sevilla ilusiona y bien podría ser la catapulta para reposicionar su carrera, cerrando fuerte su trayectoria en Europa.

Contra Estados Unidos dejó claro que piensa luchar por la titularidad, que quiere ser el nueve de la selección justo en momentos donde Raúl Jiménez pide pista y mantiene una estupenda racha goleadora en la Premier League.

Javier nunca la ha tenido fácil en sus equipos y sería extraordinario para el 'Tata' Martino tener dos centrodelanteros jugando al máximo nivel.

Tan odiado como amado, así son los grandes. El enorme 'Chícharo' dio señales de estar de regreso y con ello gana sin duda la selección mexicana.