Geo González | Correteando a Mónica Vergara

El nombramiento de Vergara no obedece al “ya le toca a una mujer” obedece a “por fin pusieron a la mejor que tenemos en México".
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Cuando en 1970 la primera selección mexicana de futbol femenil fue invitada al mundial en Italia, una de las jugadoras, que tenía la carrera de educación física, era la encargada de poner ejercicios que ayudaran a la preparación de las jugadoras y entre ellas resolvían quién y cómo jugar. Cincuenta y un años después, la selección femenil mayor de nuestro país será dirigida oficialmente por una mujer, Mónica Vergara.

Mónica es de la interminable generación que empezó a jugar con hombres, su habilidad e inteligencia en la cancha le abrieron camino para jugar en selección, pero también para jugar y estudiar en el Tec CCM, es decir, es de la primera generación de becas por jugar futbol femenil. Es también parte de aquella primera generación de futbolistas dirigidas por Leonardo Cuellar en el mundial 1999 de la FIFA.

La vimos jugar en el Azteca contra Japón en aquel histórico e impresionante lleno. Es parte de la única generación que ha asistido a unos Juegos Olímpicos. No fue la primera mujer con gafete de entrenadora, pero sí la primera en llevar a una selección femenil a la final de un campeonato del mundo.

En la cancha nunca la vi entrar con deslealtad, su liderazgo no resaltaba mucho, pero aportaba muchísimo en recuperar y construir el juego, quitaba el balón para que Guame, Fátima, Iris y Maribel armaran la ofensiva. No había necesidad de abandonar un medio campo, ni forzar un liderazgo, teniendo a Maribel Domínguez, Iris Mora y Fátima Leyva, sobre todo si lo que a esa selección le dolía mucho era la defensa.

Alguna vez sentadas en el Ajusco, después de haberla correteado 80 minutos para quitarle el balón y haberme divertido a morir le pregunté “¿Qué sigue para ti? ¿Qué te gustaría?”. “Ya terminé la carrera de entrenadora, pero me gustaría entrar a los medios”, me contestó.

Leo ya me había contado lo extraordinaria que fue en su generación. Yo pregunté por ahí y varios me dijeron que fue la mejor. En el 2011 en el mundial femenil mayor de Alemania Mónica era la auxiliar de Leo Cuellar, en el mundial Sub 17 en Jordania Mónica era la auxiliar de Christopher Cuellar y ahí la vi trabajar.

Si bien la selección nacional tiene estos protocolos de permitirle a la prensa tomar aspectos del calentamiento, por no decir cuando se están poniendo las espinilleras y luego te sacan, pero te sacan en serio, el camarógrafo debe empacar la cámara y tu irte de la instalación. ¡Estábamos en Jordania! Ningún medio, ninguno, ni nacional ni extranjero y menos extraterrestre había ido a cubrir el entrenamiento hasta esas increíbles tierras.

Porque el fut femenil sub-17 ¡no le ocupaba ni dos líneas a nadie! Y yo moría de ganas de ver cómo trabajaban. Así que me regresé y me escondí detrás de un árbol. Ahí la vi trabajar a la par del equipo, no daba una instrucción sin dar el ejemplo de cómo y a dónde tocar el balón, paraba la jugada cuantas veces fuera necesario para explicar, repetir y seguir. Gritaba, pitaba, corría, aplaudía, corregía. Yo ya estaba exhausta de corretearla con la mirada y esta mujer seguía y seguía. De jugada por la derecha, a salida por la izquierda, de presión arriba, a cortar despejes largos, del toco y me muevo, al encaro y centro.

Para el 2018 Mónica era DT de la sub-17 y ahí la selección tenía un sello distinto, jugaba diferente, llegó a la final del mundial. Además, fiel a su tendencia, fue parte de la primera generación del proyecto de mentorías de la FIFA y la mentora de Mónica es Jill Ellis, la mejor entrenadora del mundo y la que hizo campeón a EEUU en 2015 y 2019. De tal manera que el nombramiento de Mónica como directora técnica del Tri femenil mayor no obedece al “qué padre, ya le toca a una mujer” obedece a “por fin pusieron a la mejor que tenemos en México, a quien conoce el fut femenil desde adentro y desde fuera”.

Ahora bien, ¿ya con esto le vamos a ganar a Estados Undos? En el corto plazo muy probablemente no. Tome en cuenta que al llamado Team USA, en partido oficial, no le gana nadie en el mundo desde hace mucho tiempo. Pero de lo que sí tengo certeza absoluta es de que Mónica hará jugar a nuestra selección mayor de manera diferente.

Celebro que en lugar de haber sido una más de las generaciones de mujeres en medios deportivos Mónica esté marcando la primera generación de directoras técnicas en la selección nacional.

¡Aunque es un hecho, que ahora tendré que corretearla más!